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 SOURCE CODE / EEUU / 2011
Dar la campanada con una ópera prima siempre es un problema. Ya sabeis, el listón demasiado alto, las expectativas se disparan y todo el mundo espera esa segunda obra con las garras afiladas, la que se supone ha de decidir si el éxito precedente ha sido un milagro puntual fruto de la casualidad o el sujeto en cuestión tiene talento y ganas de perdurar. Duncan Jones pegó un considerable pelotazo con MOON a raíz de su triunfo en Sitges 2009, una notable muestra de ciencia-ficción pura (sci-fi hard, como dicen algunos imitando a Chiquito) en el que el gran espectáculo era de ideas y no de fuegos artificiales. Bonita papeleta para Duncan, que en vez de encerrarse en un sótano oscuro durante cinco años para elucubrar una presumible obra maestra (la que muchos esperaban como segunda película) se deja seducir por Hollywood y tira por la tangente con estrella de por medio (un muy solvente y carismático Jake Gyllenhaal), urgencia narrativa (la peli no llega a 90 minutos, créditos incluidos) y un tono general mucho más ligero y trotón que su obra precedente. SOURCE CODE hinca los dientes de nuevo en la ciencia-ficción como fondo contextual, aunque la esencia de peli se mueve por los terrenos del thriller, claramente. Se podría decir que este pretexto genérico es el que permite a Jones, a través de un ingenioso, conciso y funcional guión, expandir y jugar con los mecanismos del thriller tecnificado, logrando una sugestiva mezcla de conceptos que se apoyan en su milimétrica gramática audiovisual. Una misma secuencia temporal de ocho minutos que transcurre en un mismo escenario (tan cinéfilo como un tren), una situación repetida a la que el protagonista es lanzado una y otra vez para desentrañar el misterio y, una vez más, salvar muchas vidas. Sí, entramos en los terrenos de la física cuántica, los viajes en el tiempo y el multiverso, pero que nadie salga corriendo: toda esa parafernalia científica sólo es un envoltorio molón para que el sólido engranaje de SOURCE CODE avance sin freno hacia el final, como ese tren abocado a la tragedia, logrando un thriller de pura cepa, puro nervio, poco pretencioso y muy juguetón, suficientemente ingenioso (pero no sorprendente) cuya único punto flojo es un forzado happy end que más bien parece impuesto por factores externos. Recordad cuando el reloj se para y el tiempo se detiene: ése es el verdadero final de la peli, lo que viene después es un postre fuera de menú y mal cocinado. No obstante, este tropezón final romanticoide-metafísico-yeyé no logra oscurecer para nada esta inusual aunque coherente segunda película de Duncan Jones, coherente porque se mantiene fiel al género y sigue lidiando con cuestiones acerca de la identidad humana, con un muy justo uso de los efectos especiales, e inusual porque seguramente nadie se esperaba algo así, tan ligero y adrenalínico. Muchos ya se llevan las manos a la cabeza por el bandazo de Jones al "cine comercial". A mí no me preocupa en absoluto. Por mi parte, se mantiene el interés en este director, aunque, sobra decirlo, SOURCE CODE no tiene ni la ambición, ni el riesgo ni la altura de miras de esa joya titulada MOON. Seguiremos vigilando, Duncan.

- Lo mejor: poder encasquetarle eso de "espectáculo inteligente" sin rubor, y la fidelidad de Duncan Jones con la ciencia-ficción

- Lo peor: doble final meloso y forzado al canto. No traiciona la película, pero sobra

  CABEZAS

1 vituperios:

Alexcore dijo...

Para mi no llega a las cotas de Moon pero es una más que digna sucesora y además encamina a las mil maravillas la joven y más que prometedora carrera de este cineasta de padre famoso.