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PROFONDO ROSSO / Italia / 1975
- Dirección: Darío Argento
- Guión: Dario Argento y Bernardo Zapponi
- Producción: Salvatore Argento
- Fotografía: Luigi Kuveiller
- Música: Goblin
- Intérpretes: David Hemmings, Daria Nicolodi, Grabiele Lavia, Macha Méril, Eros Pagni, Giuliana Calandra, Clara Calamai, Nicoletta Elmi


Mi puerta de entrada al universo paralelo en el que vive y trabaja Dario Argento fue con ROJO OSCURO, hace muchos años, y aluciné en colores, concretamente en una amplia gama de rojos. Desde entonces suelo revisarla una vez al año. Todos tenemos un buen puñado de películas-fetiche, un rollo subjetivo y muy personal más allá de cualquier otra consideración, y en mi caso ROJO OSCURO forma parte de esa categoría desde el primer día. Esta película me fascina, así de simple. 


Tras un inquietante prólogo marcadamente kitsch, donde violencia, infancia, muerte y locura hacen ya acto de presencia, Argento sube el telón del teatro, literal, de su quinta película. Idea e imagen que pone a las claras la ominosa atmósfera de la película, una suerte de opereta macabra en la que, más que nunca hasta el momento, la composición y el ritmo visual del relato aparece, triunfante, en primer plano. ROJO OSCURO es una obra clave en la filmografía de Argento y, obvio, del giallo en general. Su primera obra maestra, algo inusual en una película que es transición entre dos ciclos diferenciados, pero a la vez supone la cima creativa de su etapa más puramente giallo, género al que retornaría obsesivamente. Todas las piezas del juego previo encajan aquí con hermosa y terrible perfección, amplificando el enorme poder de la escenografía en el relato, incluso con la reconstrucción visual de pintores como Hopper y su célebre cuadro "Nighthawks" (en la primera conversación entre Marcus y Carlo, donde los figurantes de la cafetería se mantienen inquietantemente estáticos) e incluso De Chirico y sus arquitecturas barrocas e imposibles, acentuando la pesada carga de soledad en los atribulados héroes argentinianos. Además, PROFONDO ROSSO (precioso título, como tantos en su carrera) marca el inicio de dos relaciones fundamentales: la profesional y personal con la actriz Daria Nicolodi (su pareja por muchos años, Dario y Daria, y mamá de Asia Argento, ñam) y la estruendosa, chirriante, espectacular irrupción del grupo de prog rock instrumental Goblin en su banda sonora, liderado por Claudio Simonetti, colaboración que continúa y cuyos ritmos disonantes resultan desde entonces inseparables de las impactantes imágenes soñadas por el cineasta romano. 


ROJO OSCURO es el primer logro total de un esteta que ya empieza a recrearse en su arte, de un maestro de ceremonias perverso que siente que ha encontrado el sendero de la mano izquierda de la intuición, abandonando a su suerte la razón. La trama en sí misma adelgaza y se pone al servicio del propio fluir de las imágenes, concatenando secuencias, planos y rituales sangrientos con la maestría de un prestidigitador ebrio y furioso. Es la sublimación del giallo como figura de estilo más que como argumento, una obra que se dirige al galope hacia la abstracción del subconsciente, o mejor, hacia ese terreno difuso, puro enigma, en el que el naturalismo propio del policíaco se diluye en una carga ominosa, oscura, enervada, acariciando lo sobrenatural, anuncio casi subliminal del (arriesgado) cambio de tercio que supuso SUSPIRIA. Una película de gran importancia en el cine de género de los 70, que no sólo globalizó el giallo a nivel planetario, sino que fue un punto de referencia apasionante para otros directores que en esos momentos estaban despuntando, como John Carpenter (que nunca ha ocultado su influencia en HALLOWEEN, copiando incluso un par de planos y secuencias) o el desaparecido en combate Brian De PalmaROJO OSCURO es el arranque del mejor momento creativo de este tipo tan retorcido y obsesivo, que traza con una sublime y virulenta plástica su primer triunfo, resumido de manera magistral en el último plano de la película: David Hemmings observando su reflejo en un charco de sangre, incapaz de moverse, paralizado y cautivo para siempre, observando al abismo que le devuelve la mirada. Si sólo vas a ver un giallo en tu vida, que sea ROJO OSCURO.

PD: más que nunca, no os conforméis con cualquier cosa y buscad una buena copia de la película, si puede ser sacada de la reciente edición en bluray. Me lo agradeceréis.


- Lo mejor: que una película tan barroca, artificiosa e inverosímil sea un espectáculo audiovisual absolutamente fascinante, una montaña rusa de sensaciones que disparan directamente al subconsciente o, recurriendo al tópico... PURO CINE

- Lo peor: que te moleste que algunos personajes y situaciones estén al servicio de las obsesiones visuales de Argento, y no al revés


  CABEZAS




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